Los científicos han supuesto desde hace tiempo que el plumaje de los flamencos sólo cambia de color cuando se destiñe por la acción del sol o de forma involuntaria debido a la ingesta o interacción de materiales orgánicos.
Pero durante el estudio de los grandes flamencos en la Estación Biológica de Doñana realizado en España, el ornitólogo Juan Amat comprendió que algo más sucedía en este proceso cromático.«Nos dimos cuenta que tras la salida del cascarón de los polluelos, los ejemplares adultos perdían su emblemático color rosa». (Vea fotos de aves zancudas.)
Las aves adultas, volvían a adquirir su famoso plumaje rosa con posterioridad, «aunque no estuvieran mudando sus plumas, así que nos preguntamos si había un elemento cosmético a considerar.
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